En el fuego desaforado de mi locura personal, íntima, y desolada, hasta he podido odiarla a ella. Por ese fuego que no me quema, por ese fuego que no desea quemarme, por ese silencio que me desarma y por esa que me perpetra ese silencio, por todos ellos odio. Porque en el desierto último de mi santuario siempre hallo los ojos vacíos de la negación indiferente que no puedo olvidar, porque renuncié a todo orgullo pidiéndole al dios mismo que sus labios pronunciaran mi nombre, y en el corazón artero del dios sólo estaba la sonrisa ladina de los crueles y los ruines, por eso odio. Porque me escondí en trampas y redes para deletrear el signo del dolor, porque sepulté el cáliz de la adoración ahí donde la flama no se encendió, porque tuve que forjar un dios nuevo en un pozo de viento y escarcha, por eso odio. En esta hora oscura, en el día sobrecogedor, en las mañanas gloriosas, odio, odio, odio, por puro dolor, por puro espanto, por ser otro vil esclavo de otra marea interior. Me estremezco con un temblor que no te toca, y entre mis manos comienza a derramarse un tiempo irreversible y fatal, entonces intento rodearte, intento jugar el juego de soñar, y voy, voy, voy, hacia un cielo de mal, me desato subiendo una escalera hacia atrás, me precipito hacia un silencio cálido, y escucho acurrucado, en tu regazo, un rumor que no me llama, otro temblor que no me toca, y espero el paso, espero las eras, y miro el cielo, y no hay respuesta, y te pregunto si es la sombra, y me dices que no es nada, y el naufragio da una comba, y el dolor toma forma, camina hacia mi, me sonríe, me abraza, pero yo añoro tu ocaso, y es que no sé si añorar o no, sólo sé que extraño un rumor que no me llama, un fuego que no me quema y un temblor que no me toca.
miércoles, 29 de abril de 2009
sábado, 25 de abril de 2009
Volver a empezar, cuestión de tiempo
La idea de volver a comenzar es siempre un arma de dos filos. Por un lado la necesidad de volver a empezar eso que creías avanzado ya es una especie de segunda chance, de las pocas que parece haber, para creer que en esta ocasión las cosas serán mejores que la vez anterior, tenga uno o no razones para creer que los sucesos serán distintos. Por otro lado, volver a empezar es otra de las tantas oportunidades para desmoralizarse y abandonarlo todo, a veces sanamente, de una vez por todas. El juego de apostar que yace detrás es uno de esos que sólo nos compete a las criaturas de dios condenadas a morir. Porque es sólo nuestro tiempo finito lo que nos obliga a escoger una cosa o la otra, de modo excluyente. Lo contrario a esto es la cómoda posición de Sísifo, que como está condenado a subir la piedra eternamente, tiene la certeza de que podrá intentarlo todo y no tiene la necesidad de enfrentarse al dilema de si tratar primero empujando de ésta o de otra forma su roca. Da igual, tendrá tiempo para probarlo todo.
De agendas, auto-tiranía y otros demonios
Se lleva una agenda, tal como se lleva una carta con insultos para dios. Anotas cada día lo que es preciso conservar de las horas y te embarcas en el sueño infantil de realizar, en su día y a su hora, todas aquellas cosas que merecen hacerse, y que por tanto se planificaron. Casi como adictos a la trampa pueril y provisoria de pretender diseñar el futuro, escogemos el día adecuado para realizar esa visita o aquella llamada. Y presas de la magia deslumbrante de esta ilusión hacemos planes que atraviesan el tiempo para dominarnos en ese presente que viviremos y donde su obligación y necesidad imperiosos se apoderarán de nuestra voluntad y nuestra vida.
Naufragio
Hoy he estado a punto de naufragar de nuevo. No parece tan malo, las palabras no son ni reales ni macizas, pero hablo de un naufragio real y macizo. Hoy he estado a punto de quemar un laboratorio de pura ira y frustración, a punto de agarrar a patadas a un maldito flaite sólo porque me enervaba, a punto de estrangular a una vieja demente que no me dejaba escuchar ni mis pensamientos, a punto de lanzar por la ventana a la pobre Abulafia con mi tesis y todo por no funcionar, a punto de divorciarme de mi familia porque respiraban demasiado aire, a punto de putear a la única persona que amo porque no entiende lo que siento cada vez que empiezo a hundirme en este océano de oscuridad viscosa y opresiva. He estado a punto muchas veces, ¿será que alguna vez no será sólo "a punto"? La sola idea me estremece. ¿Habrá ese día tenebroso en que termine gimoteando como un simio mientras destrozo todo a mi paso con las pupilas dilatadas y las manos crispadas de locura? Lo he soñado muchas veces, me he visto haciéndolo en mil escenas tristes hasta la náusea y horribles hasta lo indecible. No es una cuestión de orgullo, es una enfermedad. La tierna Kathariuschka me lo repite cientos de veces cada día, sus palabras tocan unas contra otras como campanas de un lúgubre funeral psicológico. El funeral de algo que cualquier día puede morir.
sábado, 14 de marzo de 2009
De la Dominación
La verdadera dominación, la dominación real y permanente del santuario donde nos ocultamos, podría ser simplemente un abstracto, absurdo y abstruso modo de librarse de la opresiva conciencia de nuestra total responsabilidad. Si un riguroso Osiris nos pesara ahora mismo, nos sería imposible explicar que estar en la búsqueda de tal dominación nos exime de lo que el dios pequeño y vanidoso en nuestro templo personal perpetra a cada instante, porque tal absolución no existe, porque hasta el más abstruso de los abstractos trucos que inventamos, no es más que un absurdo intento de obligar a la conciencia a no ver lo que ya sabe, pero, como todos sabemos, la conciencia no tiene párpados.
Nosce te ipsum
sábado, 27 de diciembre de 2008
Condicionalidad
La clave de nuestra fe de todos los días es que él no sea necesario. Lo más importante, y a la vez, lo que nunca se menciona, es que toda explicación no debe necesitarlo, cada cosa que suceda en el tubo de ensayo, en la intimidad del acelerador de partículas o en el seno de un cultivo de bacterias, debe explicarse sin él, sin su inescrutable capricho ni su misterioso proceder. Por eso es que el segundo antes de revelar cada resultado, se contiene la respiración y se cierran los ojos, justo antes que la película fotográfica muestre su secreto, en el momento preciso en el que se van a medir las distancias, todo pende de nuevo de un hilo, y la solidez de este camino en solitario se pone a prueba cada vez y en todas partes. Porque cuando los genes necesiten de él para explicarse y todos los modelos fallen sino lo contienen al describir los átomos o las estrellas, entonces marchar bajo el cielo desierto será imposible, y habrá que comenzar de nuevo con la tarea perpetua de buscar una alternativa, un puente en el que podamos ser libres... por lo menos para morir.
No hay conocimiento sin dolor, no hay comunión con lo desconocido.
Labor Omnia Vincit
En la medida de nuestra ignorancia parecía estar también la medida de nuestro miedo, el miedo que nos sacaría de la inquietante presencia de un ídolo de piedra para lanzarnos en un universo vacío al final del cual no hay certeza ni misión.
El mismo miedo nacido en la oscuridad de las selvas y las pupilas ocultas en la noche, ese mismo miedo original, se tornaba ahora en un miedo de desierto frío que hacía inútiles todos los actos y todas las razones, un miedo de caer de nuevo entre los dedos de una voluntad caprichosa y enigmática, o de enfrentar la labor milenaria de contar todas las estrellas, andar todos los caminos, y tratar entonces de seguir todos los soles sin objetivo alguno, sin un nombre en los labios ni una seña entre los ojos. Y eso era una elección, una elección consciente y al mismo tiempo otra labor milenaria, un trabajo de generaciones de artesanos descifrando la lengua de las mareas, moldeando en barro una mirada más que penetrante, una mirada que allá lejos en el confín del universo y en el oscuro santuario de lo pequeño no encontrara al dios, una mirada que no tropezara con el milagro allí donde debía haber hados vectoriales, una mirada que nos dejara solos bajo el cielo.
Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres
Miedo Conjurado
Hay que recordar olvidar a cada instante que está inmóvil, para que los ídolos de piedra que se adoraron en el pasado no se nos presenten de nuevo y en su más terrible forma. Para que el olvido sea el guardián de un santuario contra una fiera que nació dentro de él, para que los dioses se enfrenten fuera del hogar de nuestras debilidades y sea posible escapar suficiente tiempo, el tiempo suficiente para que nuestro dogma refutable construya los pilares que faltan, las columnas de un algo que explique lo terreno y nos proteja de temibles nombres abstractos e inexistentes.
Ojalá el dios permanezca en su cielo, para que el mundo siga siendo un mundo y no el jardín donde juega una voluntad omnipotente e incomprensible.
domingo, 18 de mayo de 2008
Proemio (o algo por el estilo)
Y ya ni recuerdo dónde ni cuando me di cuenta de que es un motor inmóvil, pero la verdad es que no todas las puertas del hexámetro son trascendentes. Por eso es que podemos vivir dejando agujeros en nuestros archivos, y por eso es también que podemos vivir, cosa que seguimos haciendo testarudamente sin para ni porqué, y que quizá por eso es posible.
Pero lo cierto es que es un motor inmóvil...
Más allá o más acá, tarde o temprano siempre termino en eso de buscarle dirección, teleologismo o trabajo termodinámico al menos, pero todos estos raptos de locura son infructuosos. Porque es un motor inmóvil. Y quiéralo yo o no, cosa que tampoco importa, es perfectamente inmóvil y nuestra (los meto a todos en el saco para que nos repartamos el peso) negación obcecada, inútil y vanidosa, es sólo el triste reflejo de un algo desconocido que tiene nombre, nuestra propia naturaleza.
No voy a esconder que el hecho que esté inmóvil no me impide en absoluto salir de casa y correr tras el gusanito blanco ni tampoco interfiere en ninguno de mis procesos mitocondriales, pero hay un instante (llámese dt para ser precisos) en el que casi me resulta intolerable, un dt que se torna una vida estelar completa, un dt en el que su falta de movimiento casi me obliga a arrodillarme ante alguien que no existe para que me proteja de ese abismo salpicado de soles en el que estamos cayendo, para que me proteja de la insoportable visión... Son dt llenos de un algo no muy racional que a veces, me hace perder la cabeza. Y es que nuestro dogma está aún en construcción, y ya nos dibuja terriblemente (,) solos bajo el vacío del cielo.
God is in his heaven, all's right with the world.
lunes, 11 de febrero de 2008
Artefacto prodigioso y cegador
En aquella época comenzarán a vivir en frías cavernas de cemento y hormigón armado, aislados del día y la noche, y así harán uno tras otro por largos siglos. De tanto no ver la luz del sol comenzarán a contemplar las sombras en una pared, y a esas sombras llamarán 'pájaro' o 'bosque', y como tristes títeres aprenderán a distinguir los objetos en las imágenes de un artefacto prodigioso y cegador. ¿No te parece razonable, mi querido Glaucón, que esos hombres lleguen a creer que aquellos fantasmas que vean son cosa real y cierta?
de la "Alegoría de la Taberna", o un Sócrates ebrio y prospectivo